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5 errores y 7 consejos para una higiene íntima consciente

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5 errores y 7 consejos para una higiene íntima consciente

Cuando piensas en tu salud, ¿tienes en cuenta tu higiene íntima? 

Lo habitual cuando empiezas a cuidarte es enfocarte en un objetivo muy concreto, como: 

Sin embargo, centrarnos en un único aspecto de nuestra salud mientras descuidamos el resto es un error. Para encontrar el bienestar necesitamos llegar a un equilibrio en el que prestemos atención a todo lo que nos afecta, tanto a nivel físico como emocional. 

Y uno de los aspectos que solemos relegar al último lugar es la higiene íntima. 

Esto es especialmente relevante cuando hablamos de las amatxos que se pasan el día arañando horas al reloj, gestionando la casa, los niños, el trabajo, la comida, las prisas, el estrés, los imprevistos…

Con tantas obligaciones y tareas pendientes, lo normal es que uses cualquier producto que tengas a mano. ¿Quién tiene tiempo para pensar más allá? 

Sin embargo, cómo cuidas de tu zonas más delicadas tiene un impacto directo en tu bienestar. Mantenerla sana es esencial para sentirte bien.

Por eso hoy queremos compartir contigo los errores más comunes y 7 consejos básicos para cuidar de tu higiene íntima de forma consciente.

Cómo afecta la higiene íntima a tu salud 

Para tener una higiene íntima consciente primero necesitas entender cómo funciona tu zona íntima y conocer su flora natural.

La zona vaginal, por ejemplo, tiene un pH ligeramente ácido y una microbiota propia que la protege frente a infecciones. Por lo tanto, si usas productos agresivos, con perfumes sintéticos o limpiadores fuertes, puedes eliminar también esa protección natural, dejándola más vulnerable.

Además, cada etapa vital es diferente. Hay momentos, como la menstruación, el posparto o la menopausia, en los que las necesidades de tu cuerpo cambian. Por eso es importante observar cómo te sientes y adaptar tu higiene íntima a lo que estás viviendo.

A eso nos referimos cuando hablamos de una higiene íntima consciente.

¿Sufres irritación, sequedad o incomodidad? Tu cuerpo te está pidiendo un cambio. 

Los 5 errores más comunes en higiene íntima

Existen multitud de mitos sobre cómo cuidar tu zona íntima que podrían estar causándole más mal que bien. Por ejemplo:

  • Usar jabones convencionales o antibacterianos: alteran el pH y eliminan la flora protectora.
  • Realizar duchas vaginales: pueden causar desequilibrios, irritaciones y aumentar el riesgo de infecciones.
  • Utilizar salvaslips y compresas no transpirables: dificultan la ventilación y favorecen la humedad.
  • Llevar ropa interior sintética o muy ajustada: impide que la piel respire, lo que puede generar molestias.
  • Lavarte en exceso: al igual que no hacerlo, lavarte demasiado también puede ser perjudicial para la flora vaginal.

7 consejos para una higiene íntima natural y consciente

Incluir hábitos saludables en tu rutina de higiene íntima es muy sencillo. 

Y, como te comentamos en el artículo sobre cosmética bio, no necesitas implementarlos todos de golpe. Puedes ir gastando los productos que tengas o utilizarlos para otros fines, e ir adquiriendo productos más respetuosos con tu flora vaginal conforme los vayas necesitando. 

Aquí tienes nuestras recomendaciones para llevar una higiene íntima saludable.

1. Limpia con suavidad y con productos naturales

Intenta elegir geles formulados para el cuidado íntimo de forma específica, con ingredientes como la caléndula, el aloe vera o la camomila

Si necesitas alguna sugerencia concreta, las clientas de Kimetz están muy contentas con el jabón íntimo en espuma de Pompeia

2. Evita el uso de perfumes, colorantes o alcoholes

Recuerda que es una zona muy delicada y sensible a compuestos agresivos. 

Una alternativa para tratar la piel externa tras la depilación o cuando sientes irritación, es aplicar aceites naturales como los siguientes: 

3. Respeta la frecuencia de lavado

Lavarte una o dos veces al día es suficiente, salvo excepciones (como después de hacer ejercicio, por ejemplo).

4. Usa ropa interior de algodón

Empieza a desechar todos esos tangas, braguitas y culottes de tejido sintético para sustituirlos poco a poco por prendas de algodón que no te queden demasiado ajustadas. 

Aplica esta misma regla a tus pantalones. Si quieres lucir unos jeans demasiado prietos, asegúrate de llevarlos puestos durante el mínimo de horas posible.

5. Pásate a los productos menstruales ecológicos 

Las compresas, salvaslips y tampones comerciales pueden provocar reacciones alérgicas e irritación, sobre todo si no son transpirables o tardas mucho en cambiarlos. 

Sin embargo, los productos menstruales ecológicos no solo respetan tu piel, sino que además te ayudan a reducir la cantidad de desechos no biodegradables que generas y, no menos importante, a ahorrar, puesto que muchos de ellos son reutilizables. 

En Kimetz tenemos opciones para todos los gustos: 

Compresas y tampones desechables de algodón orgánico

Copas menstruales

Compresas reutilizables

Braguitas, bikinis y bañadores menstruales

Ropa interior especial para incontinencia

6. Regula tu equilibrio hormonal desde dentro

Algunas plantas y complementos naturales pueden ayudarte a regular tu bienestar íntimo desde el interior. 

Aquí te dejamos un par de ejemplos: 

7. Atiende a las señales que te da tu cuerpo

¿Algo te está irritando o molestando? Entonces es probable que no sea adecuado para ti. 

Si tienes dudas, consúltanos. Estamos aquí para ayudarte. 

Disfruta de una higiene íntima consciente y equilibrada

Y ahora, a disfrutar de una higiene íntima consciente y equilibrada

Ahora ya sabes por qué esta zona requiere un cuidado tan diferente al resto de tu cuerpo, que además varía según la etapa de la vida en la que te encuentres. 

Evitar el uso de compuestos agresivos, escoger ropa adecuada y usar productos ecológicos y naturales son pequeños cambios que generan un gran impacto en tu salud íntima y, por lo tanto, en tu bienestar general, tanto físico como emocional.

Adopta poco a poco las recomendaciones que te damos en este artículo y verás cómo te sientes cada vez más cómoda con tu zona íntima y, por extensión, con tu salud. 

Cuéntanos, de los errores que mencionamos, ¿cuáles pensabas que eran prácticas saludables? Te leemos en los comentarios. 

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