

Hoy en día la sociedad nos invita a vivir con menos esfuerzo:
- Deja la cocina para otro día, pide comida a domicilio.
- ¿Caminar? Mejor usar el coche hasta para ir a la herboristería de la esquina.
- Descansa mientras sigues haciendo scroll en la red social o el Netflix de turno.
Y a decir verdad, cuando llegas agotada del trabajo o te despiertas sin haber dormido lo suficiente, abrazas estos mensajes como si fueran la solución perfecta frente a tu falta de tiempo y energía.
Sin embargo, esta cultura del mínimo esfuerzo tiene el efecto contrario al que buscas, ya que reduce aún más tus niveles de energía, afecta a tu salud y limita tus momentos de felicidad.
La cara oscura de una vida cómoda
¿Te has vuelto dependiente de la comodidad?
Mientras repasamos las principales consecuencias de vivir con menos esfuerzo, párate en cada punto y pregúntate, ¿te está ocurriendo algo parecido?
Sedentarismo 🛋️
Te mueves menos que nunca:
- Subes en ascensor o escaleras mecánicas siempre que puedes. Para eso están, ¿verdad?
- Apenas encuentras tiempo para realizar deporte. Y cuanto menos haces, menos te apetece.
- Eliges el coche o el transporte público incluso para trayectos que podrías hacer en 10 o 15 minutos caminando.
- Cada vez pasas más tiempo de ocio en el sofá, ya sea viendo series en YouTube una detrás de otra o haciendo zapping infinito en el buscador de Netflix.
Cuando dejas de usar tus músculos, se atrofian. Si sigues así, cada vez te costará más levantarte del sofá, subir escaleras e incluso caminar.
¿Vas a permitir que se te oxide el cuerpo (y la energía) de esta manera?
Malnutrición 🍲
Es tentador pedir comida a domicilio o pasar por la sección de ultraprocesados del súper para ahorrar tiempo, ¿verdad?
- Abres la puerta y ahí está tu comida sabrosa y rica en glutamato en manos de un repartidor explotado por su falso jefe.
- Abres la nevera y ahí tienes un delicioso bloque de conservantes listo para desenvolver y poner en el plato después de pasar por el microondas.
Sin embargo, ¿te has parado a pensar cómo te sientes después de comer estos productos? ¿Te aportan los elementos que necesitas para sentirte saludable y cargarte de energía?
Lo más normal es que este tipo de comida te deje con una sensación de pesadez en el estómago y pocas ganas de hacer nada.
Aislamiento 😶🌫️
Pasas la mayor parte de tu tiempo en entornos cerrados y artificiales:
- Tu lugar de trabajo
- Tu casa
- Tu coche
Y esto, además de limitar las interacciones que tienes con otras personas, reduce tu contacto con la naturaleza.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste la hierba o la arena bajo tus pies? ¿Cuándo fue la última vez que respiraste aire fresco?
Infoxicación 📱
El exceso de pantallas presenta más efectos negativos de lo que imaginamos:
- Te aisla de lo que de verdad ocurre en tu entorno.
- Destruye tus hábitos de sueño y descanso.
- Reduce tu capacidad de concentración.
- Afecta tu postura corporal.
- Promueve el sedentarismo.
- Daña la vista.
- Perjudica tu salud mental.
Y es que, dependiendo del uso que hagas de las pantallas y el tipo de contenido que consumas en ellas, estas pueden pasarte factura a muchos niveles.
Piénsalo: ¿cuántas noticias falsas has tomado como ciertas? ¿Cuánta violencia pasa por delante de tus ojos? ¿Cuántas veces has adoptado como propio el discurso de odio de otra persona?
Desánimo 😥
¿Y qué ocurre cuando dejas de hacer deporte, comes alimentos que no te sientan bien y pasas más tiempo mirando una pantalla que interaccionando con tus seres queridos o viviendo experiencias al aire libre?
Pues que tu autoestima, tu estado de ánimo, se resiente.
Pierdes la oportunidad de conseguir esa agradable sensación de logro fuera del trabajo. Tu vida personal deja de darte satisfacciones y pocas cosas consiguen hacerte feliz.
La buena noticia es que está en tu mano cambiar estos hábitos y dar un giro a esta situación.
3 trucos para recuperar las riendas
Lo contrario de una vida cómoda no tiene que ser una vida complicada o difícil.
Lo contrario de una vida cómoda es una vida consciente. Una vida rica en experiencias, salud y calidad.
Y el secreto para retomar el control está en ir aplicando poco a poco pequeños cambios en tus hábitos diarios.
1. Cocina alimentos reales
En lugar de comida rápida para llevar o productos ultraprocesados, elige alimentos naturales, y mejor aún si son de temporada.
Por ejemplo:
- En lugar de galletas y dulces industriales, compra fruta de temporada, frutos secos, aceitunas, pepinillos en vinagre… Estas alternativas son saciantes, están riquisímas y son tan fáciles de servir y consumir como cualquier caja de galletas surtidas.
- En vez de pedir comida hecha, surte tu despensa con conservas de legumbres, verduras y pescado, y tu frigorífico de hojas verdes variadas, tomates, aguacate, rabanitos, pepino… Así te llevará 2 minutos prepararte un plato caliente o una ensalada.
- Y si nunca tienes tiempo para cocinar, intenta reservar un par de horas una o dos veces a la semana para hacer batch cooking. Si además eliges recetas de olla u horno te será más fácil crear varios platos al mismo tiempo, como los que te recomendamos en la sección de menús para niños de este artículo.
Llevar este tipo de alimentación no solo hará sonreir tus digestiones y aumentará tus niveles de energía tras las comidas, sino que además te llenará de satisfacción comprobar que, con la práctica, cada vez cocinas platos más creativos y deliciosos.
2. Mueve el cuerpo
No hace falta que te apuntes a un gimnasio para hacer ejercicio:
- Cambia el coche y el transporte público por caminar o coger la bici. ¿Está demasiado lejos? Aparca un poco más allá o bájate una parada antes y recorre el resto a pie.
- Opta por las escaleras en lugar de tomar el ascensor, tanto para subir como para bajar.
- Aprovecha cuando tus hijos estén jugando al pilla-pilla y únete a ellos.
- Agenda momentos para caminar o pasar tiempo en la naturaleza.
- Baila como si nadie te viera.
- Sigue una clase de yoga online.
- Apúntate a un gimnasio, ¿por qué no?
3. Limita las pantallas
Algunos métodos para reducir el uso que haces de las pantallas son más fáciles de lo que imaginas:
- Cuando estés en la mesa, ya sea comiendo con la familia o tomando un café con una amiga, deja el móvil fuera de la vista.
- Apaga todas las pantallas como mínimo 1 hora antes de irte a la cama y saca los dispositivos de tu habitación. Si no sabes cómo rellenar este tiempo, sigue leyendo.
- Programa actividades en familia alternativos a la televisión: juegos de mesa, cocina en grupo, un club de lectura, puzzles enormes, manualidades para decorar la casa en Halloween o Navidad…
- Reserva algo de tiempo para ti: ejercicios de respiración, un baño relajante, meditación guiada o en silencio, un paseo por la naturaleza, esa rutina de cuidado de la piel que hace tanto que querías poner en práctica…
Recuerda, si quieres que estos consejos pasen a formar parte de tu vida, aplícalos de uno en uno y ve añadiendo acciones cuando te sientas a gusto con ellos, tal y como te recomendamos en este artículo.
Cómo dar el primer paso para escapar de la trampa de la comodidad
¿Te estresa la idea de dejar atrás una vida tan cómoda (y dañina)?
No estás sola en esto. Esta reacción es la más habitual del mundo. Por eso desde Kimetz Belardenda queremos echarte una mano con estos complementos naturales que te ayudarán a reducir el estrés y llevar a cabo estos cambios:
Melissed
Con extractos de hasta 10 plantas relajantes.
Zen Plus
Perfecto para equilibrar tu sistema nervioso.
Esencia de lavanda
Con propiedades calmantes para tu hogar.
Y ahora, a por una vida más rica y consciente
¿Te has dado cuenta de que lo que crees que hace tu vida más cómoda en realidad la vuelve más insípida, más gris, más triste?
Por eso, dejar atrás algunas de esas comodidades no solo beneficia a tu salud física y mental, sino que también aumenta tu abanico de experiencias y las probabilidades de sentirte realizada.
- Valorar con orgullo los platos que cocinas, por muy sencillos que sean.
- Ejercitar tu cuerpo y ver como cada día llegas un poco más lejos.
- Ver que, literalmente, a dos palmos de tu nariz hay un mundo lleno de belleza, sorpresas y personas con quien compartirlo.
Cuéntanos, ¿has decidido ya cuál será tu primer paso para escapar de la trampa de la comodidad?
Te escuchamos en los comentarios. 🙂




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