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Por qué mamá siempre está cansada

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Por qué mamá siempre está cansada

Las mamás hemos normalizado ir por la vida como zombis. Tapamos nuestras ojeras con correctores, nos ponemos hasta la coronilla de cafeína para despejarnos por la mañana y llegamos al final del día con las energías completamente agotadas. 

Si ser madre es un trabajo a tiempo completo y te pasas el día cuidando de tu familia, ¿cuándo cuidas de ti? 

Muchas de las amatxos a las que acompaño en el programa Haz sonreír tu digestión me dicen que el único momento del día que pueden dedicarse a sí mismas es justo antes de acostarse. Duermen a los niños y por fin pueden cogerse un rato para ellas. 

El problema es que la mayoría dedican ese tiempo a estar delante de la tele o pasar el rato en el móvil y las redes sociales. 

¿Crees que esto les hace (te hace) bien? ¿Crees que ponerte delante de una pantalla a última hora del día es lo que necesitas para descansar o recargar energías? 

La respuesta es no. 

La alternativa, lo que realmente cargará tus pilas de energía para el día siguiente, es irte a dormir tú también. El sueño es el descanso más reparador de todos los que puedas experimentar. 

Los efectos de un mal sueño 

¿Has oído (o dicho) alguna vez esta frase?

«Yo con 4 o 5 horas de sueño tengo suficiente.» 

Yo misma llegué a decir algo parecido en algún momento de mi vida (muy lejano ahora, por suerte), pero estaba muy equivocada. 

Puedes tratar de convencerte a ti misma de que dormir solo unas horas es todo lo que necesitas para empezar el día con energía. Sin embargo, lo más probable es que poco después de levantarte, o incluso ya desde el momento en el que abres los ojos, experimentes algunos de estos efectos:

  • Cansancio
  • Poca paciencia
  • Dispersión
  • Baja capacidad de decisión
  • Ansiedad
  • Poca fuerza de voluntad
  • Dolor de cabeza

Es más, a la larga, los efectos de dormir poco pueden llegar a ser mucho más molestos y dañinos para tu cuerpo, ya que la falta de sueño genera tendencia a retener líquidos y conlleva una mayor probabilidad de sufrir enfermedades inflamatorias y autoinmunes

¿Sufres estos síntomas y duermes menos de 7-8 horas al día? Aquí te dejo varias ideas para que empieces a aplicar las que mejor encajen contigo. 

Recuerda, no necesitas hacerlo todo a la vez. Empieza con una acción y ve avanzando paso a paso.  

Cómo recargar energías y mejorar tu descanso nocturno

1. Pónselo fácil al sueño

Acabar el día agotada no te asegura una noche de sueño reparador, especialmente si no consigues llegar al mínimo de horas recomendado. 

¿Cómo mejorar esto? Aquí tienes algunos consejos sencillos de seguir: 

  • Dentro de tus posibilidades, intenta irte a la cama siempre a la misma hora y nunca más tarde de las 23:00. 
  • Prescinde de las pantallas (televisión, ordenador, móvil…) durante las 2 horas previas a dormir. 
  • Evita cenar demasiado tarde o justo antes de irte a la cama, especialmente si se trata de cenas copiosas. 

Si sufres de insomnio, te recomiendo leer este artículo que publicamos especialmente dedicado a las que tenéis problemas para conciliar el sueño incluso en las mejores condiciones. 

Mientras tanto, una buena forma de calmar la mente si te despiertas a mitad de la noche y no puedes volver a dormirte es tener un bloc de notas en la mesita de noche para que puedas descargar ahí todos esos pensamientos intrusivos que no te dejan descansar. 

2. Apóyate en suplementos naturales

Cuando intentas modificar tu rutina de descanso e irte a la cama más temprano, al principio es habitual que te cueste conciliar el sueño nada más acostarte. 

Para echarte una mano en esos primeros días, en Kimetz Belardenda siempre recomendamos los siguientes complementos naturales:

3. Alimenta tu energía vital

Si quieres mantener tus niveles de energía durante el día, además de dormir bien es esencial que te alimentes de forma equilibrada. 

El primer paso es reducir al máximo la ingesta de alimentos procesados, ricos en harinas refinadas y azúcares poco saludables. En su lugar, te recomiendo elegir alimentos que te proporcionen energía de forma sostenida: 

  • Frutos secos y semillas, ricos en grasas saludables que aportan energía de liberación lenta y favorecen la función cerebral.
  • Cereales integrales, mejor aún si no tienen gluten para evitar posibles procesos inflamatorios.
  • Frutas frescas, una fuente natural (y deliciosa) de azúcares de consumo lento y fibra.

4. Muévete

Aunque parezca contradictorio, hacer ejercicio de forma moderada aumenta tus niveles de energía y mejora la calidad del sueño. 

Las endorfinas que se producen durante el ejercicio físico no solo son capaces de mejorar tu estado de ánimo justo después de realizarlo, sino que además promueven la relajación muscular y reducen el estrés y la ansiedad. 

Imagina irte a la cama con el cuerpo más relajado y menos pensamientos intrusivos dando vueltas en tu cabeza. ¿No crees que esto te ayudará a dormir mejor? 

Recuerda, no tienes que pasar de cero a cien el primer día. Haz lo que puedas y ve paso a paso. Aquí te dejo algunas ideas fáciles de incorporar en tu rutina: 

  • Cambia el coche o el transporte público por caminar o ir en bici siempre que puedas. Al principio, con bajarte una parada antes o aparcar a 10 minutos de tu destino es más que suficiente. 
  • Planifica escapadas en la naturaleza: un paseo de 10-20 minutos por las zonas verdes del parque más cercano, un picnic en el bosque en fin de semana, un paseo por la playa si tienes la suerte de vivir junto al mar… 
  • Haz estiramientos con los niños, o aprovecha mientras ellos juegan o hacen las tareas escolares. Juega al pilla-pilla con ellos, apúntate a un gimnasio, sigue una clase de yoga en casa, ponte tu canción favorita y baila como si nadie te viera.
Dormir bien para descansar y recuperar energía

Y ahora, mamá también se merece un descanso

Ser madre no debería significar vivir agotada. Aunque el cansancio parezca inevitable, siempre hay formas de recuperar energía y sentirte mejor. 

Empieza por lo básico: prioriza el sueño, elige alimentos que te aporten energía real y busca momentos para moverte, aunque sean solo unos minutos al día. 

Recuerda que no necesitas hacer cambios drásticos de la noche a la mañana. Introducir pequeñas acciones poco a poco puede darte el empujón que necesitas para vivir la maternidad con energía.

Cuéntanos, ¿qué consejo quieres o puedes  poner en práctica hoy mismo para mejorar tu descanso? 

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