

Cuando se acercan fechas señaladas o celebraciones que invitan a reunirse con la familia o ir a restaurantes más de lo habitual, la mayoría de personas tendemos a comer más de lo que necesitamos o, cuanto menos, de forma menos saludable.
La emoción y la falta de rutina nos lleva a caer en estos excesos casi sin darnos cuenta.
Y, sin embargo, lo último que debes hacer en estos casos es sentirte mal por ello o intentar compensar de forma drástica dicho exceso. Con este tipo de respuestas solo conseguirás frustrarte y empeorar tu relación con la comida.
Lo ideal es que intentes recuperar poco a poco tu equilibrio de forma natural, sin culpas, disfrutando del momento pero cuidando también de tu bienestar.
Por eso hoy queremos compartir contigo algunos consejos prácticos, no solo para afrontar esos días de exceso sin agobios, sino incluso para evitar que ocurran.
Aprende a diferenciar entre hambre real y hambre emocional
Es importante tener en cuenta que muchas veces comemos no porque tengamos hambre real, sino por hambre emocional. Y ese tipo de hambre es el principal culpable de nuestros excesos.
¿Cuál es la diferencia?
👉 El hambre real aparece cuando nuestro cuerpo necesita energía. No tiene exigencias: podrías comer cualquier cosa saludable y te sentirías satisfecha. Es un hambre que nace del cuerpo, no de la cabeza.
👉 En cambio, el hambre emocional es ese impulso repentino de comer algo específico: un dulce, algo salado, un antojo concreto. No viene del estómago, sino de una emoción que está buscando consuelo. Puede ser aburrimiento, tristeza, estrés, euforia… o simplemente la necesidad de llenar un vacío.
Existen trucos para identificar y aprender a lidiar con este tipo de hambre emocional en el momento, por ejemplo:
- Hidrátate primero. Muchas veces confundimos sed con hambre. Antes de lanzarte a comer, bebe un vaso de agua, una infusión o incluso un caldo vegetal suave. Luego pregúntate, ¿te has saciado o sigues sintiendo ese agujero en el estómago?
- Cambia de espacio. Si tienes la oportunidad de hacerlo, cuando creas sentir hambre emocional, sal a dar un paseo, muévete o entretente con alguna actividad que te guste. ¿Se te pasa sola esa sensación de hambre después de unos minutos?
- Busca una alternativa saludable. Si lo que te apetece es algún dulce ultraprocesado, ¿cómo te suena sustituirlo por una fruta madura, dátiles, frutos secos o chocolate negro con más de 70% de cacao?
- Y si decides comer, hazlo con conciencia. Si quieres comerte ese alimento que tanto deseas… adelante. Hazlo sin culpa, despacio, disfrutando y agradeciendo cada bocado.
Al principio, aprender a identificar el hambre emocional puede resultar difícil, pero te ayudará a construir una relación más consciente y sana con la comida, algo especialmente beneficioso en épocas de celebración y excesos.
Elige con cabeza en el restaurante
Comer fuera de casa no tiene por qué terminar en exceso. Con unos pequeños cambios a la hora de elegir puedes conseguir disfrutar tanto o más de la experiencia mientras haces sonreír a tu digestión:
- Empieza con algo ligero. Ensaladas, verduras a la parrilla, un gazpacho fresquito en verano o un caldo bien caliente en invierno… Estos entrantes no solo suelen estar deliciosos, sino que además te ayudarán a saciar parte del hambre con alimentos sanos y naturales.
- Evita las salsas, frituras y rebozados. Da prioridad a los platos de cuchara y a las proteínas cocinadas a la plancha, al vapor o al horno. Además de guardar mucho mejor su sabor y frescura de esta forma, las carnes y pescados cocinados así sientan mejor al estómago.
- Sé consciente de lo que comes. Si estás compartiendo raciones, separa tu porción antes de empezar a comer para controlar las cantidades reales que vas a ingerir. Y si tu plato es demasiado grande, no intentes comértelo todo solo porque está ahí. Toma lo que te apetezca y pide el resto para llevar. Hoy en día, por suerte, no sufrimos de falta de alimento, de ahí que sea tan importante romper con esa creencia de que tenemos que terminar el plato.
- Come despacio y con atención. Puede parecer obvio, pero es algo que olvidamos con frecuencia. Comer despacio te permite saborear mejor, sentir las señales de saciedad que te da tu cerebro a tiempo y evitar así los atracones sin sentido.
- Comparte el postre. Si te apetece algo dulce, valora si puedes compartirlo o elegir una opción más ligera, como fruta fresca o un yogur casero sin azúcar.
Ayuda a tu digestión después del exceso
En Kimetz Belardenda siempre recomendamos tener a mano algunos complementos naturales para mejorar y hacer sonreír tus digestiones, incluso después de los excesos.
Estos son algunos de los más populares entre nuestros clientes:
Infusiones digestivas
Son especialmente efectivas frente a las digestiones pesadas las que tienen mezcla de plantas como manzanilla, menta, anís verde, hinojo o boldo.
Si no tienen en el restaurante al que vas, lleva tú misma una bolsita en el bolso. Ya verás lo bien que sientan después de una comida pesada.
Complementos naturales
Los suplementos que incluyen plantas como el cardo mariano, la alcachofa o el diente de león ayudan a depurar el hígado, facilitar la digestión de las grasas y equilibrar la energía madera, especialmente importante en primavera.
Probióticos y fermentados
Otra forma de favorecer una microbiota intestinal y mejorar tus digestiones es incluir alimentos fermentados ricos en probióticos a tu dieta, tal y como te comentamos en este artículo sobre los beneficios de los fermentados para tu hígado y sistema digestivo en general.
Si te resulta más cómodo, también puedes tomar los probióticos en cápsulas.
Y ahora, a disfrutar de la comida sin culpa
La comida suele cobrar protagonismo en épocas de celebración, como la Semana Santa que tenemos a la vuelta de la esquina, ya que solemos reunirnos con familia y amigos siempre alrededor de una mesa, ya sea dentro o fuera de casa. Por eso, en estos días la comida se convierte en parte de la celebración y el disfrute.
Lo importante no es evitar estos momentos, sino vivirlos con conciencia y equilibrio.
Escucha a tu cuerpo, identifica cuándo comes por emoción y cuándo por hambre real, elige platos que te sientan bien y ayuda a tu cuerpo a lidiar mejor con los excesos, si es que estos acaban ocurriendo.
Y recuerda, nunca te castigues o compenses de forma drástica. Estas prácticas solo tienen efecto rebote. Volverás a excederte con más fuerza si te prohibes cosas o te frustras. En su lugar, intenta estar presente y disfrutar con calma de la comida y la compañía, escojas lo escojas.
Esto lo saben bien las amatxos que ya han pasado por nuestro programa Haz sonreír tu digestión.
Cuéntanos, ¿tú también sufres los excesos de las fiestas? Te leemos en los comentarios.






